Atardecer

Cuando empieza a caer la tarde, cuando los rayos del sol cambian sus colores, cuando las nubes se hacen rojizas, cuando el ocaso se viste de púrpura y poco a poco, lentamente se ennegrece el cielo para dar paso a las estrellas, estamos avanzando en el atardecer, en el crepúsculo.

A veces se presenta con el arrebol que cubre el cielo, a veces solamente con las nubes grises que se tornan negras o con el azul que se va haciendo negro.

Así, los poetas dibujan, pintan, nos susurran diversos aspectos del atardecer.

García Lorca decía
“y el ocaso dora el horizonte
con un pincel de fuego y ensueño.”

Agrega Benedetti:
“Bailan los últimos rayos de sol,
danzando entre los edificios,
creando sombras y siluetas fugaces.”

Gabriela Mistral lo describe así:
El viento susurra al oído
la magia del crepúsculo,
mientras en las sombras
se ocultan los sueños y deseos.
El susurro del ocaso
es un canto a la melancolía,
una invitación a contemplar
la fugaz belleza del atardecer,

Paul Eluard
Le crépuscule ce caméléon qui meurt. Ce fou qui s’accroche à moi. Il faudrait le mettre dans du coton. Ne lui laisser qu’un œil et quoi encore. Ma chambre s’est coiffée pour la nuit. Elle est au seuil de ses vêtements de nuit

Le crépuscule commença à balayer la mer. Et le ciel, lentement, se décolora.
Marguerite Duras

Walt Withman
Splendor of ended day floating and filling me,
Hour prophetic, hour resuming the past,
Inflating my throat, you divine average,
You earth and life till the last ray gleams I sing.

Observando el cielo, las montañas, el horizonte, el mar, me encuentro con el atardecer, con ese crepúsculo que muere, lo dejo en mi memoria y la cámara lo eterniza.

P. JORQUERA E